- Tags:: #📚Books - Author:: [[Rafael Chirbes]] - Genre:: [[Fiction]],[[LGBT]],[[Spanish Literature]] - Source date:: [[2016-01-13]] - Audience score:: 7.36 - Link:: https://www.goodreads.com/book/show/28416271-paris-austerlitz - ISBN:: 9788433998026 - Added to vault date:: [[2026-01-01]] - Finished date:: [[2026-01-01]] - Liked:: 7 - Cover:: <img src="https://m.media-amazon.com/images/S/compressed.photo.goodreads.com/books/1451586786i/28416271.jpg" width="100"> ## Why did I want to read it? Librico de enero de [[Samabooks]]. ## What did I get out of it? Me pregunto si me leeré alguna vez alguna novela con un narrador homosexual que no sea un puto asco de persona. El narrador es un joven pintor español que se pira a Francia sin un duro (escapando de la familia pero la familia tiene pasta) y se enamora de un obrerillo bastante más mayor (Michel), que pasa a mantenerle. Los dos se entregan a la sopa boba del amor y ponerse chuzos... pero al pintor se le empieza a quedar pequeña esa vida y, coincide, pilla herencia, cambiando su situación económica. Sea por una cosa o por otra, en lugar de comunicar que se estaba ahogando, se empieza a separar: se muda a otro piso cercano y al final acaba dejando la relación (pero sin irse a tomar por culo). Lo que sumariza lo deplorable que es esta persona, para mí, es este pasaje: > No soporté nunca a ese personaje terminal que se fue apoderando de él y que, en los primeros tiempos, nada hacía presagiar. Como me pedía Jeanine, también yo quería que aquello se acabara cuanto antes. Y, sin embargo, tenía celos cada vez que se quedaba con alguien en el bar. **Me molestaba que a los demás siguiera apeteciéndoles lo que yo había empezado a detestar.** (...) Quería que siguiera siendo mío pero a la vez mantenerme fuera de su alcance (p. 146) No hay responsabilidad afectiva ninguna por su parte: >Pero estaba enamorado, o quería estar enamorado de él, qué más da, qué diferencia hay, querida Jeanine. (p. 106) O incluso... >tenía celos retrospectivos de quienes habían entrado antes que yo (y me esforzaba por rechazar su imagen). Los que me habían precedido. Como si se les pudiera dar marcha atrás a las biografías, necesitaba saberme propietario exclusivo. Y, sin embargo, sentía miedo cuando todo había concluido, porque tenía la impresión de que sus ojos se volvían fríos y escrutadores, posesivos... (p. 119) Me alucina cuando piensa que no se lo puede presentar a la madre (un burgues clasista) y encima le define como: >el amigo con el que me acuesto. (p. 126) Quitando esa puta mierda, la novela me ha gustado mucho... me ha recordado a cuando llegué a Madrid y conocí a [[Humber]] y tuvimos que llegar a apuntarnos en un calendario los días que nos poníamos chuzos para que no se nos fuera de las manos. Es precioso ese relato de enamoramiento en una ciudad grande que no es la tuya, en una situación de precariedad, y el declive de eso mismo. Por supuesto, también tintada del VIH: el señor maduro muere de sida. ### Otras notas Al narrador yo creo que lo que le pasa es ique se aburre. Se lo come la ausencia de otredad con Michel (como cuenta [[Esther Perel]] en [[Mating in captivity]]). Sé que la mayoría de la peña piensa que esto es inevitable: >Lo peor era que me había arrastrado a esa rutina sin objetivo, mero girar uno en torno del otro, devorándonos cada vez con menos apetito. (p. 19) Donde mejor se ve eso es en esto que dice Michel: >... a ti y a mí no hay quien nos separe: una buena soldadura en la que las materias se han fundido y mezclado y ya no se puede saber qué es lo que perteneció a una pieza y qué a la otra. (p. 121) >Oía la frase que alguna vez había dicho riéndose cuando atrapaba mi polla con la mano, o cuando la apretaba con fuerza una vez que la tenía dentro: je t'ai eu, te he capturado. Las palabras pronunciadas entre juegos adquirían ahora un siniestro aire premonitorio: el amor como trampa mortal. (p. 28) > Pero la carcoma decía algo distinto. Él no aspiraba a más. (p. 83) >Prodigios de la primera etapa del amor. Engañosas prestidigitaciones de la carne y juego de disfraces (los disfraces del deseo: la flor que atrae con su brillante color al insecto). (p. 76) >... el amor, sentimiento tantas veces paralizante (p. 115) Cuando en realidad... >Bernardo, mi amante en Madrid, dice que esa búsqueda de una finalidad por encima de lo que vives y te pasa es mi concepción jesuítica del mundo, estúpida búsqueda de los novísimos, del sentido de la vida, del más allá, todas esas cosas que no quieren decir nada y te enredan y te condicionan la vida. Bernardo: condena segura a la infelicidad. Te inyectan el virus de la trascendencia de niño... (p. 82) Es verdad que Michel podía también estar utilizando al narrador: >Lo importante es tener al lado a alguien que se ocupe de ti, cerraba el asunto, y, con sus palabras, empeoraba aún más las cosas, porque yo me sentía como el sustituto de Antonio, de Ahmed, amantes del pasado de los que apenas me habló. (...) Me veía a mí mismo como el calefactor que climatiza la casa. (p. 92) Pero claro, a éste no te lo pierdas de vista... >Me sentía culpable. Michel no iba a engañarme nunca, un perro fiel (idéntico a sí mismo hasta el aburrimiento). Era el mismo petit pays en devenu prolétaire que me había recogido en su casa, y su trato, su exigencia de exclusiva, su afán por poseerme entero y por que yo lo poseyese en las mismas condiciones fueron así desde el primer día, sólo que a mí al principio eso me halagó, me dio seguridad, me devolvió cierto orgullo, y me libró de mi propio desamparo, y ahora ya no era así. (p. 71) Y tiene una percepción... que agüita: >Me llamó egoísta. Repitió: me has dejado a medias. Pero yo pensé que era justo al contrario: era yo quien había sufrido su egoísmo, me había sentido tratado como una cosa que se usa para obtener un fin establecido de antemano. (p. 134) Cuando Michel enferma, puedo entender que dejas de ver el vigor de la persona de la que te enamoraste pero... ¿de qué coño te enamoraste? >Aunque, en realidad, por debajo de aquella piel, en aquel cuerpo que parecía un atlas de los huesos humanos, qué quedaba del hombre que me atrajo. (p. 36) Y luego esto? (que luego dice que ni siquiera ha sentido piedad): >Creo que he cumplido con mi presencia, con mis gestos: aquí estoy, dime si necesitas algo, qué quieres que te traiga, pero no he podido inventarme ni un ápice de amor... (p. 43) Como le dice la amiga: >-Te consuelas y satisfaces tú. Te das por cumplido. Te justificas. Pero a él no le hacen ningún bien tus visitas. Le hacen sufrir, le recuerdan co-sas. Tú, como Ahmed, como Antonio. Los tres lo habéis utilizado. Un pied-à-terre à Paris en momentos de apuro. (p. 44) En el hospital, Michel: > No me dejes aquí, tengo miedo. (p. 62) Por supuesto, ese "buscar alguien que te cuide" de Michel viene de una infancia complicada: >acurrucado en su cama, allí dentro del hospital, un hombre maduro muerde asustado los dedos de su madre —hijo, no tengas miedo-, y hace frío, y todo está húmedo, y a pesar del miedo él nota el olor de la mujer y siente desagrado y culpa por ese desagrado. También a mí me mordía los dedos cuando lo penetraba. (p. 64) Esta observación de un kink terrible: >Buena parte del santoral católico se nutre de ese tipo de pervertidos. Que te excite la pobreza ajena, descubrir un rescoldo de la energía subyacente donde se ha consumado la derrota y querer sorberlo, apropiarse de ese fulgor: una caridad corrompida. (p. 11) Por desgracia, por las frases que cita de él y a pesar de ser un relato peligroso, sí que parece que hubo autodestrucción por parte de Michel: >En ningún momento pensé que pudiera ser yo quien lo hubiese infectado a él. En realidad, veía la infección como fruto de su actitud ante las cosas. Pensaba: el mal te arrastra si te dejas llevar, si te entregas. Eso es lo que yo pensaba. Y me irritaba la mansedumbre con la que él se había dejado prender... (p. 18) Amazing la imagen de los lotófagos:gos: >Y, sin embargo, nadie me preguntó por él cuando dejó de acudir. Estuvo con nosotros y ya no aparece: en una frase de ese estilo podía resumirse la idea (digámoslo así) de aquellos indiferentes lotófagos. (p. 14) De la [Wikipedia](https://en.wikipedia.org/wiki/Lotus-eaters): >After they ate the lotus, they would forget their home and loved ones and long only to stay with their fellow lotus-eaters.