- Tags:: #📚Books
- Author:: [[Mary Renault]],[[MarĂa Antonia Menini]]
- Genre:: [[Historical Fiction]],[[Fiction]],[[Historical]]
- Source date:: [[1972-01-01]]
- Audience score:: 8.36
- Link:: https://www.goodreads.com/book/show/521842
- ISBN:: 9788497936927
- Added to vault date:: [[2026-04-16]]
- Finished date:: [[2026-04-15]]
- Liked:: 7
- Cover:: <img src="https://m.media-amazon.com/images/S/compressed.photo.goodreads.com/books/1254852220i/521842.jpg" width="100">
## Why did I want to read it?
[[Samabooks]]!
## What did I get out of it?
> En casa me habĂan enseñado que, despuĂ©s de la cobardĂa y la mentira, la peor desgracia que podĂa acontecerle a un hombre era el comercio. En la venta no habĂa ni que pensar; hasta la compra era vergonzosa; habĂa que vivir de la propia tierra. (p. 17)
Es que soy yo literal:
> Mi Ăşnico consuelo era acariciarme la fina cintura al compararla con la del jefe de los eunucos. (p. 18)
Pensaba que esta peña estaba liberadĂsima:
>En el transcurso de aquellas semanas, el rey se dedicĂł en gran manera a las mujeres. Creo que de esta forma aumentaba su confianza en su propia hombrĂa. (p. 42)
Rafa Mora diciendo que "ojalá poder ser feo por un dĂa para saber lo que se siente":
>Yo no tenĂa la culpa de que me hubieran castrado, como no la tenĂa ella de ser tan fea. Mientras regresaba a casa meditando, se me ocurriĂł pensar que desde que habĂa nacido se me habĂa querido siempre en alguna parte, para bien o para mal. ProcurĂ© imaginarme quĂ© tal debĂa ser haber vivido veinte años sin haberlo conocido jamás. Ello apagĂł mi cĂłlera, pero regresĂ© a casa muy triste. (p. 52)
>Recordé mi vida y desprecié mi confianza en los hombres. (p. 85)
Es un pieza bueno el Bagoas. Cuando ve a Alejandro:
> Lo tendré aunque me cueste la vida. (p. 131)
Me gusta muchĂsimo el encuentro de morales distintas con respecto a la desnudez, por ejemplo. Demuestra como las reacciones más viscerales vienen de simples convenios. Me lleva a lo que piensa mucha gente acerca de postear el fĂsico de uno mismo en Instagram (p. 117, todo el capĂtulo).
Uf!
>A travĂ©s de Ă©l pude saber algo de Atenas, donde su padre era un hombre acomodado hasta que un enemigo le demandĂł injustamente, contratando los servicios de un famoso orador al objeto de que Ă©ste manchara su nombre con mentiras. El jurado lo declarĂł culpable, Ă©l quedĂł arruinado y Doriskos, el hijo menor, se vio obligado a alquilar la propia espada. Dijo que aquel mismo orador solĂa exhortar a la gente acerca de cĂłmo votar a propĂłsito de las leyes e incluso de la guerra o la paz. A eso se le llamaba democracia, me dijo, y era algo que estaba muy bien en la Ă©poca en que los oradores decĂan la verdad. (p. 99)
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>Al final se volviĂł hacia mĂ, y hablando suavemente, como si hubiera estado solo mucho rato, me dijo:
—Es decir, que eso no te lo arrebataron —yo murmuré algo, no sé lo que fue—. ¿ Y después —me preguntó— te produce pesar?
—No, majestad —susurré—. Jamás me habĂa sucedido hasta ahora.
—¿De veras? —Me tomó el rostro en su mano para mirarme a la luz de la lámpara y después me besó—. Que este presagio sea venturoso.
—¿Y mi señor? —pregunté haciendo acopio de valor—. ¡Siente
pesar mi señor?
—Siempre durante algún tiempo. Pero no lo tengas en cuenta. Las cosas buenas hay que pagarlas, ya sea antes o después.
—Ya verá mi señor cómo aprenderé a apartar de él su pesar. (p. 138)
>Al deslizarme entre sus brazos, pensé: «Pronto veremos quién gana, alto macedonio. Durante todos estos años lo has convertido en un muchacho. Pero conmigo será un hombre». (p. 139)
Notas del club:
- Lo importante que fue que publicara este año porque solo en 5 paĂses del mundo la homosexualidad no fuera delito.